martes, 29 de octubre de 2013

La gente canta

Infusión 6/30


Pese a haber un mundo más chico, uno de plastilina, cartón mojado, redes sociales, un mundo-alcancía donde se siguen los preceptos del ahorro emocional por encima de los del goce; aunque a veces las líneas divisorias de lo irracional y lo legítimo se tuerzan, inolvidablemente hechas bucle, hacia la ficción, el error de sentido, la indiferencia; no obstante sea más larga la lista de enemigos y más corta la de corazones rotos; inquiriendo, incluso, bajo la razón como fuerza dominante, pese a tener más frío, más hambre, más ganas de matar, más intentos, logros pasajeros, más arritmia, más sed de venganza, más duro invierno, ciudad y más cemento, más calumnia, tortura, estupidez, más gobierno, más astucia; aunque el pájaro no vuele ni muerda la nueva estirpe de perros salvajes; aunque se caliente la cabeza, la tierra fértil, la entrepierna, la Coca-Cola, y se cuarteen las heridas de la infancia; no obstante se siga conspirando, pasando de frente sin mirar siquiera al suelo, retando a los amigos a alejarse, bebiendo lácteos caducos, tragando rastros de cucarachas en chocolates, balbuceando, trotando, limando asperezas, comiendo dos del mismo plato; no obstante el amor, pese al amor, aunque y por abajo del amor: la gente canta.

La gente sigue cantando porque está bien viva de venas y huesos con carne, porque adentro siente el retumbar sereno de la matriz que otrora fue su casa, porque consigue enfadar al vecino con sus gritos, o  adelanta un beso, le gustan las bofetadas, los llantos.

Cantamos y volvemos a cantar en los bosques y callejas, en elevadores, desnudos, con corbata, con dos copas de más y por lo mismo. Seguimos cantando en pie de lucha, la nuestra, la de todos, la de alguien más, la de ninguna otra gente.

La gente canta aunque le paguen, le pasen encima y le saquen las tripas; canta, cantamos, cantaremos quizá por siempre, incluso luego de existir, luego de sobrepoblar las almas de hongos nucleares, de visitas a los suegros, de funerales.

Lejos y fuera del sistema solar que nos educa, nuestras gargantas permearán el aire de otras tierras. Y otros nosotros cantaremos en otros idiomas que aún no se descubren.


La gente canta. Pese a no haber nacido y seguir orbitando el extinto Plutón: la gente canta.

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La foto (pentagram) es reservada de José Estevez

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